El próximo Mundial 2026 representa un desafío inédito para las empresas a nivel mundial. Mientras los trabajadores se preparan para seguir cada encuentro de la competencia, las organizaciones empresariales comienzan a calcular el costo real de la distracción laboral que generará la cita mundialista.

Según un análisis de la firma Russell Bedford, la productividad global podría verse afectada de manera significativa durante la realización del torneo. Las estimaciones preliminares sugieren que se podrían perder hasta 17.000 millones de dólares en productividad a escala mundial, una cifra que refleja el impacto colosal que representa el fútbol en la economía laboral de los países participantes.

El desafío para empresas y trabajadores

El dilema es complejo: los trabajadores desean seguir los partidos de sus selecciones nacionales, mientras que las empresas buscan mantener la continuidad operativa. En países como Colombia, donde la pasión por el fútbol es parte de la identidad cultural, el impacto podría ser particularmente notable.

Los partidos programados en horarios laborales generan una situación difícil de controlar. Aunque algunas organizaciones han implementado políticas restrictivas, otras optan por permitir que sus empleados sigan los encuentros, reconociendo que la prohibición total podría afectar la moral y el clima laboral.

Una realidad global que alcanza a toda Sudamérica

Para países como Paraguay, esta situación es especialmente relevante. La Albirroja cuenta con millones de seguidores en el territorio nacional y la región, y los partidos que dispute la selección paraguaya en el Mundial 2026 generarán una demanda extraordinaria de acceso a las transmisiones durante la jornada laboral.

Las autoridades empresariales en Sudamérica ya comienzan a tomar medidas preventivas. Algunas compañías evalúan la posibilidad de ajustar horarios, permitir espacios para ver los partidos, o implementar sistemas de turnos rotativos que faciliten el seguimiento de los encuentros sin comprometer completamente la productividad.

¿Qué pueden hacer las empresas?

Diversas estrategias emergen como alternativas viables. Desde la instalación de pantallas en espacios comunes hasta la flexibilización de horarios, las organizaciones buscan equilibrar las expectativas de sus empleados con la continuidad del negocio.

Lo cierto es que el Mundial 2026 representa un fenómeno económico sin precedentes. Las cifras de 17.000 millones de dólares en pérdida de productividad no son un simple número: representan la magnitud de la pasión futbolística a nivel planetario y el desafío que enfrentarán empresas, gobiernos y trabajadores durante la competencia.